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11/2/17

La creación es un pájaro sin plan de vuelo que jamás volará en línea recta: Reseña de Violeta se fue a los cielos, Andrés Wood, 2011

Imagen extraída de Violeta se fue a los cielos, Andrés Wood, 2011.

Qué difícil es hablar de un biopic. Las películas biográficas constituyen, probablemente, uno de los géneros cinematográficos más cuestionables. No son documentales, pero tratan de reflejar la biografía de una persona. No son del todo ficción, pero trabajan con actores y guiones originales. Al final, el problema al que nos enfrentamos con los biopics es el de siempre, la cuestión de hasta qué punto podemos llegar a conocer a una persona, hasta qué punto podemos reducir una personalidad humana a una simple sucesión de eventos ordenados cronológicamente, suprimir todas sus caras y dejar solamente una a la vista. El propio escritor, cuando escribe sobre sí mismo, se mutila, y deja ver solamente una parte de su ser, miente, perfila verdades, esconde secretos. Mucho más cuando el encargado de escribir la biografía es una persona externa al biografiado. Y más aún cuando se trata de una producción cinematográfica, la biografiada lleva cincuenta años muerta y se tienen que contratar actores para poder recrear su vida en la gran pantalla. Dicho todo esto, no creo que podamos llegar a conocer nunca quién fue Violeta Parra. Pero nos queda su obra. Y esta película de Andrés Wood lo que consigue es, precisamente, mantener vivo su legado.

29/1/17

El ave que me dio el canto: Reseña de Panal, de Camila Moreno (2012)

Portada de Panal, Camila Moreno, 2012.
Panal es un rito chamánico. Es también muchas otras cosas, pero sobre todo es eso. El disco se abre con un sacrificio, se incendia el cuerpo para liberar el alma. Se inicia con un final que es un principio, un renacer, una experiencia mística, y de esa muerte física nace el arte o la liberación, tal y como constata el estribillo: Incendié mi voz, florecí en el barro. Este inicio explosivo asienta las bases de lo que va a ser el resto del disco: percusiones tribales, guerreras, selváticas, guitarras y coros nacidos de una naturaleza viva y salvaje, explosión de color, renacer del ave fénix. Es un rito chamánico, sí, un reencontrarse; pero también es un grito de denuncia. La naturaleza oculta de las cosas, todo aquello que callamos, que aplastamos, que destruimos, resurge en este disco y pide recuperar su lugar; lo feo, lo animal, lo anárquico, todo ello reivindica en estas canciones su necesidad de existir por encima de leyes y mandatos, de horarios y rutinas, de ladrillos y cementos. Camila se convierte en bruja e invoca en sus canciones a todo aquello que haya cedido ante las leyes del hombre, conjura el levantamiento de toda la naturaleza, porque comprende que sin ella estamos perdidos, sin raíces, el árbol muere.