13/11/16

Retrospectiva: Ladytron o la humanización del tecnopop

Ladytron
Hace unos diez o doce años mis padres me regalaron mi primer reproductor mp3. Creo recordar que tenía una capacidad de cuatro gigabytes, igual no eran cuatro y eran dos, el caso es que a mí entonces se me antojaba muchísimo. El problema es que no sabía qué meter dentro. Mis conocimientos musicales se limitaban por entonces a los singles que anunciaban en la tele con colores chillones, pidiéndote que enviaras un mensaje de texto con tal palabra a tal número para que te enviaran al móvil lo último del artistucho del momento. Y durante un tiempo, circularon por mi mp3 temas de Rihanna, de Shakira, de Lady Gaga y de Britney Spears, me dediqué a engullir como un pato toda la mierda que los medios de masas me echaban a la boca. No duraría mucho esto, por suerte. Pronto llegaría la adolescencia, y con ella ese sentimiento de estar en el lugar equivocado que me ha acompañado siempre desde entonces, esa necesidad de escapar, de buscar ser otra cosa. Busqué refugio en el rock, y durante un tiempo encontré consuelo en Alice Cooper, Foghat, Ozzy Osbourne, Judas Priest, Kiss...

4/11/16

Nos han dado la tierra: reseña de სიმინდის კუნძული (Corn Island) (2014)

Imagen extraída de სიმინდის კუნძული (Corn Island), George Ovashvili, 2014.
La niña mira al abuelo y le pregunta de quién es esta tierra, a lo que el abuelo contesta que esta tierra es de su creador. No hace falta decir más, hay que seguir trabajando. A ambos lados del río se escuchan disparos, el hombre sigue siendo bestia que posee y destruye, pero el abuelo y su nieta se aíslan en el río y deciden crear. Las manos del abuelo son duras como el cuero, y su piel está dorada por el sol: la vida lo ha enseñado a soportar el fuego y el viento, a trabajar con el cuerpo y renunciar a la palabra, herramienta humana inútil en un mundo salvaje y solitario. Conoce el río, y sabe que es caprichoso, no obedece a ninguna ley ni tratado. Se sabe intruso en el mundo, poseedor de su cuerpo y nada más, pues la tierra no está ahí para que nosotros la manchemos de sangre, sudor y lágrimas. La tierra nos precede y perpetúa, es ella quien nos posee, nos engendra y nos arropa cuando regresamos al polvo.

30/10/16

Caminos circulares: reseña de Maximizing the audience, de Wim Mertens (1988)

Portada de Maximizing the audience, Wim Mertens, 1988.
La música puede hacer posible lo imposible, ejemplificar de manera concreta conceptos abstractos cuya asimilación puede resultar casi imposible para la mente humana. Tomemos por ejemplo la escalera de Penrose: una escalera circular que nunca deja de subir, un ascenso infinito. El concepto de la eternidad, tan ligado al de la infinitud, es imposible de razonar para un ser temporal como el humano. Sin embargo, nos podemos acercar a él mediante la música. Y esto es lo que hace Maximizing the audience: construir escaleras infinitas, laberintos espirituales sin salida terrenal, caminos mentales para inducir al trance, arquitecturas imposibles de una belleza etérea.

2/10/16

Life out of balance: Reseña de Koyaanisqatsi (1982)

Imagen extraída de Koyaanisqatsi, Godfrey Reggio, 1982.
Esta es una historia que contiene todas las historias. Su comienzo viene dado por la Tierra, y marcado por el hombre. Vemos agua, tierra y viento, unos dibujos en la piedra, siluetas oscuras que veneran al hombre de la corona; nadie dice nada, el órgano guía solemne nuestras miradas, una nave despega, rumbo hacia la nada, y todos vamos dentro. Los antiguos repiten, como un mantra, su última llamada desesperada: koyaanisqatsi. Una vida en desequilibrio. Una vida que debe cambiar. Un callejón sin salida. 

31/8/16

He's been inside, now I'm full of him: Reseña de TRST, de Trust

Portada de TRST, Trust, 2012
Recientemente vi en facebook una publicación tan poco informativa como prometedora, un vídeo de pocos segundos subido por la cuenta de TR/ST (banda anteriormente conocida como Trust) en el que se pueden ver lo que parecen ser los cables de un sintetizador, se escucha música electrónica y se lee el siguiente mensaje: LP3. No es mucho, pero dirigido a un público concreto, es suficiente para despertar una serie de expectativas e incluso, por qué no decirlo, para alegrarle a uno el día.


22/8/16

Cloroformo: Reseña de Amnesty (I), de Crystal Castles

Portada de Amnesty (I), Crystal Castles, 2016.
¿Qué queda del punk en 2016? ¿Qué queda del rock? ¿Qué sentido tiene la rebeldía en un mundo masivo donde todo, absolutamente todo, es tan revolucionario como banal y anodino? Donde todo el mundo puede decir cualquier cosa, pues las palabras no sirven para nada; donde, con mover la ruedecilla del ratón, puedes pasar de ver la fotografía de una magdalena de colorines a la de un niño calcinado que ya no tiene fuerzas ni para llorar;  puedes darle like a la magdalena, o al niño, o a las dos cosas, qué coño, y salir a la puta calle a comprarte un smöoy, quejarte (siempre en facebook, o en twitter, claro) de qué mal está el mundo, que las elecciones son en navidad, joder, qué putada, y a cazar pokémon, que es lo que está de moda, a follarse a una entre cinco, joder, qué envidia, qué pasada, qué puta pasada. Yo no he vivido el punk, yo nací en los noventa, y en el mundo en que he crecido no hay cabida para el punk, no hay gritos lo suficientemente fuertes como para ser escuchados, ni siquiera hay interés en oírlos, ese no-futuro que predicaban los Sex Pistols ya ha llegado, ¿y ahora qué? ¿Qué podemos conseguir con las palabras? ¿Un millón de likes? ¿Un millón de likes para cambiar el mundo?

18/8/16

There are no accidents: Reseña de Carol, de Todd Haynes

Imagen extraída de Carol, Todd Haynes, 2016.
Esta no es una película gay. No, al menos no es esa la interpretación que yo le doy al terminarla, no es una película sobre lo injusta que era la sociedad americana en los años cincuenta contra el colectivo homosexual, no es una pieza de activismo LGTB, o por lo menos, no es eso a lo único a lo que se reduce esta obra de arte. Si eres hombre, si eres mujer, sea cual sea tu orientación sexual (si es que podemos hablar de eso), Carol es una película que te conmoverá, es probable incluso que te sientas identificado con alguna de las muchas problemáticas sentimentales que se plantean, porque al final, el amor y sus demonios, eso es algo que nos toca a todos. Y lo más doloroso es que es tan fortuito, y tan potente… Como canta Michael Stipe, ‘Everybody hurts sometimes’ (todo el mundo hiere a veces). No es culpa de nadie.